¿Médicos o robots?

Como sucedió en el movimiento ludita con las máquinas, los robots amenazan con sustituir al hombre y volverle totalmente innecesario para sus tareas. La tecnología se desarrolla cada vez más y nos acercamos a un futuro próximo en el que los robots podrían tomar el control del mundo.

En el ámbito sanitario, los robots se encargan de tareas básicas como el traslado de pacientes, la toma de medicamentos o las citas con el médico. Pero ¿qué ocurre con tareas más complejas y decisivas como diagnosticar enfermedades, pautar fármacos o realizar operaciones quirúrgicas? En estas áreas los robots llevan ya tiempo haciendo acto de presencia, aunque por el momento, como potentes aliados del médico, ya que, con su ayuda, son capaces de superar sus limitaciones humanas. De esta manera, parece que el futuro será una lucha entre médicos y robots en la que ambos deberán trabajar juntos.

Un ejemplo paradigmático es el Robot quirúrgico Da Vinci. Gracias a él, cualquier médico puede realizar cirugías mínimamente invasivas con mayor precisión, lo que disminuye los riesgos y el tiempo necesario para la recuperación del paciente. También destaca R2D2, un robot que ha demostrado la posibilidad de realizar cirugías oculares tan precisas como la administración de un virus para terapia génica en el interior del globo ocular. Dichas operaciones no serían posibles si fueran llevadas a cabo únicamente por humanos.

Los robots quirúrgicos son actualmente los más destacados en el campo de la medicina. Sin embargo, también pueden desarrollarse en forma de inteligencia artificial (IA) para ayudar al médico a realizar diagnósticos más certeros, derribando una vez más, todas sus barreras. De hecho, se estima que el 15% de los diagnósticos realizados por médicos son erróneos.

Teniendo en cuenta esta cifra, los robots no necesitarían ser perfectos para diagnosticar o recetar tratamientos; simplemente deberían estar a la altura de los humanos. Estos requisitos no suponen un gran reto para las IA, ya que son capaces de memorizar impecablemente miles de enfermedades e historias clínicas y pueden actualizarse a partir de publicaciones científicas constantemente.

Por otro lado, el informe del Instituto de Investigación de Políticas Públicas apunta que los robots son capaces de hacer un tercio de los trabajos asumidos por los enfermeros y un cuarto de las tareas de los médicos. Los sistemas, que funcionan con inteligencia artificial, son capaces de tratar diversos problemas de salud, incluyendo el cáncer de mama y enfermedades oculares y cardiacas. De esta forma, se pronostica que dicho avance suponga un ahorro de 13 mil millones de esterlinas en el Sistema Nacional de Salud de Reino Unido (NHS). Por otro lado, se expresa la preocupación de que los robots tomen el control del sistema de salud que ofrece empleo a 1.3 millones de funcionarios de salud.

Personalmente, creo que llegará un momento en el que la tecnología habrá avanzado tanto que será inevitable trabajar y convivir con robots, no solo en la medicina, sino en todos los ámbitos de nuestra vida. No obstante, este hecho no quiere decir que vayan a reemplazar al hombre en el mercado laboral y mucho menos en la sociedad. Considero que a pesar de todas las ventajas que puede traer la Inteligencia Artificial a la medicina, siempre habrá ciertas tareas para las que un robot no esté capacitado; pues al fin y al cabo si por algo se caracteriza la especie humana es por la capacidad de pensar, argumentar y dar razones. Y eso nunca lo conseguirá una máquina.

Leyre G. (1º Bachillerato)

Anuncios