¿Es verdad que el hombre llegó a la Luna?

La llegada del hombre a la Luna siempre ha generado un gran debate entre los que piensan que fue un gran hecho protagonizado por la NASA y los que piensan que fue todo un montaje, en parte, para que Estados Unidos no se quedara atrás en la carrera espacial contra la Unión Soviética.

Yo voy a analizar algunas de las pruebas que justifican la llegada del hombre a la Luna y que responden a las teorías conspiratorias.

En primer término, las seis expediciones que se mandaron a la Luna trajeron en total 380 kilos de piedra lunar que fueron repartidos entre universidades y centros de investigación, donde sometieron a las piedras a exámenes de estructura que muestran la presencia de elementos químicos muy complicados de ver en la Tierra y que, por lo tanto, no podrían corresponderse con piedras terrestres de semejantes características. Además, en los programas Apolo se gastaron millones de dólares y trabajaron más de 400.000 personas, por lo que resulta difícil creer que se engañó a tanta gente y se tiró tanto dinero para justificar algo que no ocurrió.

Por otro lado, hay algunos aspectos sobre las fotografías que llegaron de la Luna que hacen pensar que todo fue un montaje. El primero es el caso de la bandera, ya que parece que se mueve, cuando no hay aire en la Luna. La justificación a este hecho es que les resultó difícil clavar la bandera y mantenerla estable para las fotos, lo que generó mucho movimiento que hizo que la bandera saliera algo ondeada; además, al ver varias fotografías se puede observar cómo está igual de ondeada en todas, lo que explica que no había un movimiento constante. Por su parte, el segundo lo constituyen las huellas en el suelo, pero científicos aseguran que el polvo lunar es muy parecido a la ceniza volcánica y que, por lo tanto, es posible dejar huella al caminar.

Otra característica en la que se basan las teorías conspiratorias es la usencia de estrellas en las imágenes. Esto es debido a que la luz era muy débil para poder ser captada con la cámara, motivado por el contraste de la luz con la oscuridad extrema.

Respecto a la gente que piensa que desde la Tierra es posible ver el alunizaje, esto es completamente imposible, debido a la gran distancia que hay entre ellas, aunque sí es factible ver el lugar del aterrizaje gracias a la sonda espacial lunar Reconnaissance Orbiter.

La teoría posiblemente más respaldada por la ciencia y con más argumentos que pueden dar lugar a pensar es la que tiene que ver con los cinturones de Van Allen, unos cinturones de radiación que rodean la Tierra y que ningún ser humano podría superar. Sin embargo, gracias a misiones anteriores, ya se sabía sobre estos cinturones y el lanzamiento a la Luna se produjo en su momento de menos radiación, de manera que los tripulantes del Apolo 11 estuvieron sometidos a 18 rads, cuando el rango que te puede provocar enfermedad de radiación está entre 100 y 200 rads. Además de esto, se aisló lo suficiente la nave para que la media en los doce días de misión fuera 0,18 rads, equivalente a una radiografía de tórax.

Por último, este gran paso de la ciencia se niega con otra característica y es que se piensa que, al alunizar, la nave tuvo que formar un cráter, pero eso no es del todo cierto, ya que, si se aterriza a escasa velocidad, solo se levanta polvo.

Estas respuestas a las conspiraciones contra la llegada a la Luna son comunes para muchos astrónomos, científicos e investigadores. Así, el astrónomo Michael Ricth justificó también la llegada a la Luna con una sola frase, “Como todos los lugares a los que llega el ser humano, también en la Luna dejamos basura”; y es que en la segunda misión tripulada del programa Apolo se trajo a la Tierra unos 10 kilos del fragmento del Surveyor 3, la primera sonda en cavar un agujero en el satélite.

El principal fin del trabajo de Armstrong y Aldrin en la Luna era conocer mejor la estructura del satélite, por lo que dejaron varios dispositivos científicos destinados a captar movimientos tectónicos en el interior del satélite. Gracias a esto, en 2011 llegó información a la Tierra sobre un seísmo ocurrido en la Luna. Los astronautas también dejaron una serie de retrorreflectores, que son una especie de espejos que reflejan señales láser y permiten medir la distancia entre la Luna y la Tierra durante el apogeo y el perigeo; la evidencia de que esto es real es que cualquier científico con un buen telescopio podría ver cuándo se refleja la luz láser.

Como conclusión, he de decir que existen numerosas pruebas científicas evidentes para creer que el hombre llegó a la Luna, además de que no contamos con ninguna teoría conspiratoria firme que no tenga una respuesta, por lo que negar la llegada a la Luna es negar el avance de la humanidad y el progreso de la ciencia.

Pablo B. (1º Bachillerato)