El viaje de Carlos Lozano

Carlos Lozano intentando cruzar por un árbol musgoso

El pasado día 15 de octubre de 2018 nuestro profesor de Biología y Física y Química, Carlos Lozano, se convirtió en el protagonista de una apasionante charla sobre su viaje a Madagascar, donde estuvo cuarenta días. Compartió con todos nosotros divertidas anécdotas y unas excepcionales fotografías.

Como todos sabemos ya, Carlos siente una profunda admiración por los animales, por lo que nos relató con todo detalle los distintos ejemplares con los que se había encontrado en su viaje: desde simpáticos lémures grises de cola anillada a enormes y enigmáticos camaleones, pasando por impresionantes bandadas de aves.

Según nos contó Carlos aquel día, el mejor medio de transporte para desplazarse en Madagascar es el todoterreno, aunque debido a las grandes extensiones de arena, siempre existía la posibilidad de quedarse atrapado entre las dunas. 

Sin embargo, debido al alto precio de este tipo de vehículos, Carlos y su compañera de viaje, Sara, se vieron obligados a coger el “autobús” local en muchas ocasiones. Como los niños de esas tierras asocian la palabra “basag” (turista) con un “coco” español, rara vez se sentaban junto a ellos.

“Lemur Catta” o lémur de cola anillada

Durante su estancia en Madagascar, no se alojaron en un hotel propiamente dicho, sino en una cabaña en medio de la jungla, mimetizada con la naturaleza. Aunque pasar cierto tiempo alejado del ruido y de la contaminación de la ciudad pueda resultar idílico, nunca debemos bajar la guardia: los animalillos que allí habitaban aprovechaban cualquier despiste y oportunidad para apoderarse de todo aquello que consideraban apetecible. Además, al caer la noche, las ratas canguro y las cucarachas salían de sus escondites para explorar, por lo que Carlos y Sara debieron tomar precauciones y dar unas cuantas palmadas al aire para poder espantarlas y mantenerlas alejadas.

A pesar de las dificultades a las que tuvieron que enfrentarse, os podemos asegurar que, como nos muestran las preciosas fotografías que nos han enseñado y las inolvidables anécdotas que nos han contado, ha sido un impresionante viaje que jamás olvidarán.

Irene C. (2º ESO)

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