¿Destino o casualidad?

La glaciación es definida como un periodo de larga duración en el que las temperaturas son inferiores de manera global. Los casquetes de hielo, como consecuencia, se extienden hacia latitudes más bajas y dominan los continentes.  La última glaciación tuvo lugar hace aproximadamente once mil años.

El último periodo glacial, mejor conocido como la Edad de Hielo, constituye una de las cuatro glaciaciones del Pleistoceno. Comenzó hace 110.000 años y finalizó hacia el 10.000 A.C dando paso al periodo post-glacial, en el que nos encontramos en la actualidad. Durante este periodo, extensas zonas de la superficie terrestre fueron ocupadas por casquetes de hielo, al tiempo que el clima se encargaba de enfriar el globo, hecho que afectó incluso a zonas tropicales y provocó la disminución de la superficie de mares y océanos.

El Pleistoceno es un periodo geológico que tuvo lugar hace más de dos millones y medio de años. El final de esta fría época estuvo marcada por la última gran glaciación y extinción de la megafauna. Hasta ahora se creía que la desaparición de los grandes mamíferos, como los mamuts o los dientes de sable, venía motivada única y exclusivamente por la acción del hombre. Sin embargo, un estudio estadounidense publicado en la revista “Science”, ha revelado que también influyeron grandes cambios climáticos que favorecieron la adaptación de nuestros parientes lejanos y provocaron la extinción de la megafauna.

La desaparición de todos estos grandes animales ha desconcertado a los científicos desde que se pudieron fechar dichos acontecimientos prehistóricos. La pregunta de por qué dejaron de existir los mamuts, los ciervos gigantes, los dientes de sable, los armadillos o los rinocerontes lanudos sigue siendo a día de hoy un misterio sin resolver.

El estudio llevado a cabo por Jorge Morales, profesor de investigación del departamento de Paleobiología del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, se centró en el periodo comprendido entre los últimos 60.000 años y empleó técnicas combinadas de análisis genético (Ancient DNA) con análisis paleoclimáticos. El artículo consiguió vincular mediante una combinación de técnicas paleontológicas, biológicas y geológicas, cambios de clima y desaparición de especies. A lo largo de unos 50.000 años, una serie de oscilaciones climatológicas (entre 4 y 16ºC) causó profundos cambios en la vegetación y el nivel del agua, lo que supuso la extinción de los mamíferos en cuestión.

Para el estudio, los investigadores examinaron todas las especies disponibles de megafauna datadas con radiocarbono y relacionaron 31 grandes eventos (transiciones, movimientos migratorios o extinciones conocidas gracias a los restos fósiles) con variaciones climatológicas registradas a partir del hielo de Groenlandia.

Glaciar Perito Moreno (Argentina)

Estas variaciones climatológicas, conocidas como Inter-glaciaciones, podrían haber sido la causa de la desaparición de muchas especies, algunas extintas antes incluso de la consolidación del género homo como especie «invasora». Concretamente, periodos de elevación de las temperaturas y de deshielo podrían haber resultado los responsables del cambio. Sin embargo, los investigadores aclararon que todavía quedaba una gran investigación pendiente.

Pero como ya he mencionado anteriormente, existen diversas teorías que tratan de explicar este gran misterio. Para ello, desplacémonos al norte de Europa, a Dinamarca.

Christopher Sandom, Søren Faurby, Jens-Christian Svenning y Brody Sandel, de la Universidad danesa de Aarhus, llevaron a cabo el primer análisis global de la extinción de los grandes mamíferos terrestres, sacando sus propias conclusiones.

Los seres humanos anatómicamente modernos se expandieron desde África hacia el resto del mundo hace aproximadamente 100.000 años. Esta fecha concuerda con la desaparición de la megafauna de cada continente. Dicho de forma más sencilla, se cree que nuestros antepasados exterminaron muchas de las grandes especies conforme iban colonizando nuevas islas o continentes.

Pese a que esta desgracia sucedió en prácticamente todas las zonas climáticas y afectó a especies adaptadas al frío, los resultados muestran una correlación muy estrecha entre la extinción de especies y la historia de la expansión humana. Los autores daneses del estudio han encontrado índices de extinción muy amplios en áreas donde no había habido contacto entre la fauna y el ser humano y súbitamente se vieron colonizadas por humanos “modernos” (los Homo Sapiens).

Según el estudio de la revista “Nature”, las poblaciones de mamut y rinoceronte no sólo se vieron afectadas por la presencia humana, sino que aumentaron entre cinco y diez veces, 10.000 años después de su primer contacto con la especie humana. La población de buey almizclero, por ejemplo, no mantuvo relación con los homínidos de la época. No obstante, al igual que sucedió con el rinoceronte lanudo, descendió súbitamente tras el periodo de glaciación. Por el contrario, la extinción del mamut sigue siendo un misterio sin resolver, debido a que su población continuó aumentando tras el evento climático, hasta desaparecer de manera repentina, aparentemente sin explicación alguna.

 Tras haber analizado tres estudios centrados en el mismo tema, podemos llegar a la conclusión de que no haya una solución concreta. Es posible, al fin y al cabo, que no exista una respuesta fija e inamovible capaz de explicar lo sucedido en aquella fría era.

No obstante, considero desde mi punto de vista, que el desencadenante de la situación fue el cambio climático junto con el deshielo; estos factores provocaron que las antiguas especies se volvieran más vulnerables hasta que, finalmente, el hombre terminó por extinguirlas.

Leyre G. (1º Bachillerato)

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